Las condiciones del seguro 2004 de AGROSEGURO para cultivos marinos son inasumibles por los productores

Cádiz.- El desarrollo de la acuicultura marina necesita reposar sobre la seguridad que proporciona el aseguramiento de las existencias, sobre todo porque los sucesos posibles estando localizado en medio del mar son mucho más numerosos e impredecibles que en tierra firme. Desde el año 1997 en que se puso en marcha por primera vez el seguro para peces de acuicultura marina, los conocimientos técnicos sobre los riesgos de las instalaciones y sobre las técnicas de producción han avanzado considerablemente. Sin embargo, las condiciones especiales y particulares de esta póliza, recientemente publicadas en el BOE, no solo no aprovechan estos nuevos conocimientos, sino que han evolucionado hacia unos extremos que por alejarse de la realidad las convierten en inasumibles por las empresas.
Los años 2004 y 2005 verán, si no se le pone remedio, una caída dramática en el número de pólizas firmadas por el sector de los cultivos marinos con la Agrupación Española de Entidades Aseguradoras de los Seguros Agrarios Combinados (AGROSEGURO). Y si los productores no aseguran sus peces con AGROSEGURO, a pesar de que las ayudas estatales permiten unas primas rebajadas, es porque el planteamiento de estas no es el adecuado. APROMAR ha solicitado por ello al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), que replantee con carácter general las condiciones especiales y las condiciones particulares de aseguramiento desde la perspectiva que da hoy la experiencia acumulada en estos años. Especialmente urgente es la realización de los estudios necesarios para determinar las causas exactas de los siniestros graves que se han producido en los últimos años, ya que el acontecer de unos pocos accidentes está marcando el actual –mal orientado- endurecimiento de las condiciones de las pólizas.


En el caso concreto de las jaulas marinas hoy existen conocimientos suficientes para medir el riesgo asociado a cada localización concreta, que no coinciden con las nuevas exigencias de este seguro. Por otra parte, una póliza con unas condiciones de aseguramiento establecidas con criterios objetivos tendría un efecto incentivador que ayudaría a los asegurados a gestionar mejor sus propios riesgos.
Dado que el MAPA es responsable, según el Plan Nacional de Seguros Agrarios, de realizar cuantos estudios sean necesarios para modernizar las pólizas, le corresponde dar salida a esta situación, invirtiendo en trabajos e informes técnicos sobre las nuevas tecnologías de cultivo, y consultando con expertos en oceanografía, diseño de instalaciones y biología de peces. APROMAR lleva varios años reclamando la realización de estos estudios y si bien el MAPA ha reconocido en varias ocasiones su necesidad, no los ha puesto en marcha.
Otra cuestión importante que reivindica APROMAR es el traslado del seguro de dorada, lubina y rodaballo del Grupo II de subvenciones, en el que está actualmente encuadrado, al Grupo IV, para hacer más asequibles las primas y promocionar su suscripción, de forma similar a como se ha hecho el seguro de truchas.
En el mercado de seguros existen otras pólizas para acuicultura que se adaptan con mayor precisión a la realidad y a las necesidades de las empresas que la que ofrece el Plan Nacional de Seguros Agrarios. Si fuera posible otorgar a estas otras pólizas una subvención similar a la que recibe AGROSEGURO desde el MAPA, y se compensara con ello la diferencia de costes de las primas, el sector está dispuesto a buscar un seguro colectivo que no solo va a resultar más económico a sus empresas, sino que además va a cubrir los riesgos reales que soporta.